Silvia Gurrola nace el 9 de enero, 1966 en Valparaíso, Zacatecas. El día que cumplió 4 meses de nacida, su padre fallece. Al cumplir dos años, su familia emigra cerca de la capital mexicana. Allí vive una infancia precaria, pero a la vez enriquecida por el fino sentido común de su madre y la diversas influencias de sus hermanas y hermanos mayores, entre ellas, ritmos musicales y conversaciones diametralmente distintas.

Estudió la educación básica en escuelas públicas y, antes de iniciar la preparatoria, viaja por primera vez al extranjero; a la ciudad de Los Ángeles. Ese viaje despierta su implacable espíritu viajero. Para costear sus estudios de preparatoria y universidad, trabaja en tiendas departamentales e incluso viaja a Illinois, EUA para aprender inglés y se emplea como obrera.

Al término de su carrera en pedagogía, incursiona como gerente capacitación y paralelamente estudia la maestría en Psicoterapia Gestalt. Su formación profesional determina el carácter pedagógico de sus novelas y facilita la creación de los perfiles psicológicos de sus personajes.

A finales de 1992, harta de la vorágine de la capital, se establece en Chiapas y da un giro dramático a su profesión: En lugar de laborar para la empresa privada, trabaja con refugiados guatemaltecos. Fue en ese entonces que se adentra en el feminismo, el cual se convierte en su pasión y en el tema central que permea su obra.

En el verano de 1994 viaja a Mozambique. A partir de entonces, comienza a trabajar para organizaciones internacionales como Médicos Sin Fronteras y Save the Children en países como Armenia, Ghana, Georgia, Guyana, Honduras, México, Mozambique, Nigeria, Noruega, Tanzania y Zambia. Su estadía de siete años en Mozambique, la inspiró a escribir su primera novela: La dignidad encarnada (Planeta 2014). Esta obra la convirtió en la primera mexicana publicar una novela sobre África.

Escribió su primera novela intermitentemente a lo largo de quince años. Publicar por primera vez significó incontables frustraciones que hoy valora como lecciones aprendidas. Sin embargo, por encima de cualquier vivencia relacionada con la escritura, atesora los momentos de inspiración; esos instantes intensos y mágicos que hacen irrenunciable el oficio de escribir, aunque con frecuencia causen dolor.

Su novela más reciente El vínculo impensable (Textofilia Ediciones 2019) es una oda a las sobrevivientes de la trata y la violencia sexual y también un tributo a su amor por México y su tierra natal.

Actualmente vive con su esposo y sus dos hijos en Oslo, Noruega. Allí combina la escritura con su trabajo como conferencista freelance y planea reestablecerse nuevamente en México en un futuro cercano.